Despedida

Solo tú y yo estamos,
solo tú y yo callados,
y el silencio sobresale
como colgado de un clavo.

Solo tú y yo, no hablamos,
ni siquiera no miramos
cabizbajos nos quedamos,
disimulando no estamos.

El amor ya se ha marchado
y apenas queda el respeto
que por  afecto  guardamos,
solo falta que digamos
el adiós considerado
y al voltear caras tengamos
los recuerdos  disipados.

Ramón Oviedo
Derechos Reservados.

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