Los preludios del capricho.

Tus palabras me resuenan fuertes
como crujido de  madera vieja,
silueta que en las sombras se pierde
como  la oscura noche en la pradera.

Y es que  no  puedo  encontrarte
por sonido, ni por torneada figura,
pero de hallarte tengo  premura
antes de que este amor me falte.

Un rumor te señalaba por doquiera,
fantasma que cruzabas los portales
sin la sangre que recorre vena frágil,
sin las brisas que resultan vendavales.

Aquellos que siseaban tras vitrales
anunciando los albores del capricho,
corazón que palpitas ya sin ritmo,
que te encuentras en el borde del abismo.

Tu respiras y me dejas sin aliento,
acortando de mi amor tu vida cierta,
y alejas de mi sol y de mi puerta
recuerdos viejos que hoy lanzas al viento.

Ramón Oviedo
Derechos Reservados.

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