Pecado, pena y condena.

Amor, alegría y penas,
eslabones de cadenas
que impone la vida a diario
que establecen las condenas,
para aquellos que en rosario
quieren aliviar su pecado.

Tan extensa la cadena
como larga es la condena,
habrás gozado el pecado
que no te importe la pena,
como aguantes los tirones
si al fin el moño bien queda.

Lo “gozao” nadie lo quita
reza el dicho popular,
y para poder gozar
requiere una “musiquita”
que  haga mover la cintura,
en una buena bailadita.

Disfruta la vida a diario
con más alegría que penas,
que no se sabe mañana
si te toca la cadena,
pesada y larga  en el cuello
para cumplir tu condena.

Ramón Oviedo
Derechos Reservados

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