Por mi anhelo

Ese toque de humedad
que tienen tus labios fríos
que después del vendaval,
le transfieres a los míos.

El tiempo que sea siempre,
que entre mis brazos residas,
y anides cual ave fénix,
que resurge en sus cenizas.

Cierto,  no quiero bajar,
capturado por mi anhelo,
estoy envuelto en tu piel,
no quiero dejar tu cielo.

Momento divino ése,
deseo que allí germine
que nunca quiero que pase,
que no quiero que termine.

Ramón Oviedo
Derechos Reservados

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